Llamamos tiempo de acogida a esos momentos especiales en los que los niños, niñas y sus familias realizan el primer encuentro con la Escuela Infantil. El comienzo en el centro ofrece a los niños y niñas un enriquecimiento de sus experiencias, y a su vez supone un gran cambio en su vida, ya que implica la salida de su mundo familiar, conocido y seguro.
Para que la separación de sus figuras de apego sea lo más amable posible tenemos que respetar y prestar atención al ritmo particular de cada niño y niña. Para esto, es importante respetar un tiempo sin tiempo. Cada uno/a es diferente, sin comparaciones ni juicios. Con optimismo y confianza.
Es por lo que apostamos en el acompañamiento continuo de su referente (madre, padre, abuelo, abuela, tío, tía…). La figura de apego aporta seguridad al niño y niña, y es solo desde esta seguridad desde la que empezarán a explorar y conocer el nuevo mundo que se les ofrece en la escuela. Mediante este acompañamiento el niño o niña está tranquilo, puede investigar, descubrir nuevos objetos y acercarse a la educadora.
Durante los primeros meses todas necesitamos ser acompañadas, empezando desde los niños/as, siguiendo por las familias y el equipo educativo. Es un momento que requiere de
mucho cuidado, tiempo y paciencia. En la Escuela Infantil de Aoiz procuramos hacer este momento de acogida lo más cálido y sincero, por lo que dentro del aula el ambiente tiene que ser de respeto, relajado y muy conveniente hablar en voz baja y únicamente cuando sea necesario.
Los tiempos de acogida están muy ligados al llanto. Aunque hay niños y niñas que no lloran. Cada uno lo afronta a su manera: algunos se arrinconan asustados, otros muestran sus emociones mediante la agresividad, hay niños/as que buscan formas de irse (colocando una silla en la puerta…) o quienes se ponen enfermas. Son momentos difíciles, duros, complejos, que ponen en juego nuestra comprensión, nuestra paciencia, emociones y recuerdos.
Pero, ¿Cómo entendemos esta primera separación y el volcán de emociones que genera? Queremos subrayar que los niños y niñas cuando muestran su malestar no lo hacen por caprichosos, consentidos ni añoranza. Hablamos del temor a la pérdida de la figura de apego, ya que esta aparezca y desaparezca de su vida produce gran inquietud y ansiedad en los niños y niñas.
Nuestra función es acompañar el llanto y el sentimiento del niño y la niña, desde donde nos lo permitan. Acompañar empáticamente el llanto significa no reprimir o despistar el llanto para consolarlo, o para que se acabe lo antes posible. Sin cortarle las lágrimas, la niña y el niño tienen más posibilidades de sentirse plenamente aceptado, comprendido y acogido en su totalidad.
Aquí os dejamos unas fotos de algunas de las familias de la Escuela Infantil junto al txoko de familias. Un espacio seguro, donde compartir sentimientos, inquietudes y dudas sobre el periodo de acogida, muchas veces acompañadas por profesionales de la escuela y siempre endulzado con pastas, zumos, cafés, infusiones y fruta.